Si no toco nada
si no entierro mis manos
junto a las raíces
de lo suave del pasto.
Si no veo nada
si mis ojos no han explorado
qué hay al otro lado
del monte asomando.
Si no huelo nada
si no me oculto en manzanos
o trepo muchas ramas
de árboles por años.
Si no oigo nada
si no es lo agudo de pájaros
junto con lo grave
del río pedaleando.
Siempre pedaleando,
siempre pedaleando.
Río reducido,
pero siempre pedaleando.
Siempre pedaleando,
siempre pedaleando.
Río… menos río… y menos río…
pero aún pedaleando.