Quiero un mundo en el que al perro
lo amarren con longanizas
y donde no discriminen
al chancho por ir a misa.
Donde no falte un roto
pa un descosido
y el diablo por ser diablo
sea querido
y que la gente
al caballo obsequiado
no mire el diente
aquel que sueña y canta
su mal espanta